twitter
rss

En la hora del recreo se reunieron Pedro y Javier para comentar lo que habían pedido a los Reyes Magos. Pedro había sido muy bueno ese año, porque se había portado muy bien en casa, había hecho caso a los mayores, había hecho todos los deberes, había recogidos todos los juguetes y además se había comido todo lo que le ponían en el plato. Él dijo a Javier que escribió una carta al Rey Baltasar pidiendo cuentos de regalo para leer en sus ratos libres y antes de dormir. Javier dijo a Pedro que se había portado mal, pero que estaba muy arrepentido. Que había aprendido la lección que hay que hacer caso a los mayores. Y cómo no se había portado bien no escribió ninguna carta porque ya sabía que le iba tocar carbón. Poco tiempo después se acercaron María y Eva para también comentar lo que habían pedido. María dijo que pidió un perrito porque son muy monos y Eva dijo que María había hecho mal. Eva también tiene muchas ganas de tener un perro, pero sabe que es imposible porque hay que tener mucha responsabilidad y sus papás trabajan muchas horas al día. Un perro requiere mucho tiempo. Hay que sacarle, limpiar su caseta, asearle, vacunarle, darle de comer... y crecen. Son muchas obligaciones y como los mayores tienen que trabajar mucho, no queda tiempo para el cuidado de los perros. Y como resultado hay un montón de perros que son abandonados todos los años, principalmente unos meses pasadas las navidades. Pedro saltó diciendo que Eva tenía toda la razón. Comentó que ellos tenían un perro muy bueno y guapo que lo habían adoptado en una perrera. En la perrera comentaron que Apolo había sido abandonado porque sus antiguos dueños se iban de vacaciones y Apolo era un estorbo. Pedro dijo que se alegra mucho de poder haber cogido a Apolo, que son muy felices, pero que le dá mucha pena saber que hay muchos perros como Apolo que necesitan un hogar. Eva se quedó sorprendida con los comentarios de sus compañeros y dijo que iba tirar la carta y que iba a escribir otra. Que primero iba a consultar a sus papás para saber si era posible que ellos tuvieran un perro. Si fuera posible ella iba a pedir a los Reyes Magos que la regalaran un perrito que había sido abandonado. Y si no fuera posible tener un perro ella iba a pedir que la regalaran un perro de peluche, así podría tener a un compañero para jugar y dormir que no requiere mucho tiempo de cuidados. El recreo había acabado y los cuatro volvieron a la clase muy contentos. Se sentían muy bien en pensar en el bienestar de esos animales tan amigos y graciosos que son los perros.

Escrito por Marcos.

0 comentarios:

Publicar un comentario